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“¡Nos vamos a entregar! ¡No sigan disparando! “: Reconstruyendo las últimas horas de Óscar Pérez

May 13, 2018

By Bellingcat Investigation Team

Este informe (versión inglesa) fue co-investigado y escrito por Giancarlo Fiorella (@invenezuelablog), autor del blog In Venezuela, y Aliaume Leroy (@Yaolri), miembro del Equipo de Investigación de Bellingcat. Bellingcat hizo esta investigación en colaboración con Forensic Architecture, quienes construyeron un modelo digital navegable de tres dimensiones de El Junquito el cual ubica más de 60 piezas de evidencia en tiempo y espacio.

Para completar la plataforma, necesitamos más evidencia.

Tres organizaciones de medios venezolanos – Efecto Cocuyo, Armando.Info y El Pitazo – son socios en la convocatoria de material adicional que Bellingcat y Forensic Architecture actualmente llevan a cabo. The New York Times Opinion tambien está haciendo una convocatoria similar en una pieza escrita porGiancarlo Fiorella y Aliaume Leroy .

Traducción de inglés a español por Micaela Andrea Di Julio. Gracias especiales a Laura Weffer (@Laura_Weffer) de Efecto Cocuyo, y a César Batiz (@CBatiz) de El Pitazo.

 

Introducción

El 15 de enero de 2018, entre las 4:00 y las 4:30 UTC-4, aproximadamente 500 efectivos de la ley, militares y policías acordonaron y se acercaron a una casa situada en las colinas de El Junquito, una parroquia en el oeste de Caracas. Su blanco era Óscar Alberto Pérez, el líder del Movimiento Equilibrio Nacional (MEN), un grupo rebelde que había estallado como foco de atención nacional apenas seis meses atrás. Exactamente diez horas después, los cuerpos de Pérez y otras seis personas presentes en la casa con él ingresaron a la morgue Bello Monte en Caracas.

¿Exactamente cómo es que se desarrolló esta operación, nombre clave: Operación Gedeón? ¿Quiénes fueron los actores involucrados en la operación? ¿Cuáles fueron las circunstancias que llevaron a la muerte de Pérez, la de sus seis compañeros y de los dos oficiales de seguridad del Estado? ¿Fueron ejecutados Pérez y los miembros de su movimiento que se escondían en la casa de seguridad? Estos son los interrogantes que Bellingcat y Forensic Architecture han buscado responder identificando, recopilando, analizando, y geolocalizando el contenido visual de fuente abierta capturado ese día. Más de 60 piezas de evidencia—vídeos, fotografías, archivos de sonido y tuits—han sido localizadas en una plataforma espacio-temporal de El Junquito, construida por Forensic Architecture. Este modelo no solo sirve para aumentar nuestro entendimiento de lo que pasó en El Junquito el 15 de enero, si no que también para que cualquier persona la use para llevar a cabo su propia investigación del evento.

Basándose en la evidencia obtenida de la información recopilada, Bellingcat y Forensic Architecture realizaron los siguientes hallazgos:

  • La evidencia proveniente de la información de fuente abierta sugiere que Pérez y todos los miembros de su grupo fueron asesinados entre las 11:15 UTC-4 y 12:00 UTC.
  • Según certificados oficiales de defunción accesibles en plataformas de redes sociales o retransmitidos por periodistas venezolanos, Pérez y sus compañeros fueron asesinados por heridas consistentes con disparos en la cabeza, con la excepción de uno quien murió por herida de bala en el cuello. Además, Pérez declaró repetidamente en sus videos que quería rendirse ante las autoridades, sus lesiones y las de sus compañeros sugieren que es probable que hayan sido víctimas de asesinatos extrajudiciales. Comunicaciones filtradas de los equipos de seguridad de ese mismo día también sugieren que las autoridades escucharon las llamadas a entregarse que Pérez hizo. Las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) tienen reputación de participar en ejecuciones extrajudiciales y torturas. Entre mayo y junio de 2017, los agentes de FAES mataron a 124 personas durante operativos contra presuntas bandas delictivas en sectores populares de Venezuela. El FAES formó un importante contingente de los 500 agentes de seguridad involucrados en el allanamiento del escondite de Pérez.
  • Aunque tanto los rebeldes como las fuerzas de seguridad se enfrentaron durante el ataque, es imposible saber qué lado inició el tiroteo. Por un lado, en los videos grabados durante el tiroteo dentro de su escondite, Pérez confesaba que quería rendirse ante las autoridades. Por otro lado, el gobierno venezolano afirma que el personal de seguridad abrió fuego en represalia por los disparos de Pérez y sus rebeldes.
  • Las fuerzas de seguridad tenían, en el mejor de los casos, un control precario sobre la operación ya de por sí desorganizada. Los videos grabados por los servicios de seguridad durante el ataque muestran a los oficiales descargando sus armas salvajemente en dirección al escondite y riéndose de emoción ante la exhibición de potencia de fuego. Las comunicaciones entre las fuerzas de seguridad que fueron interceptadas también revelan una imagen caótica, ya que los oficiales gritaban repetidamente en sus radios el cese de fuego o para que movieran los vehículos que bloqueaban el paso de otros contingentes, a menudo sin éxito. También sabemos gracias a estas comunicaciones que una de las granadas propulsadas por lanzacohetes (RPG) disparadas por los equipos de seguridad no le dio al blanco, y casi impacta contra otro grupo de oficiales.
  • Al menos un miembro de un grupo armado civil progubernamental (colectivo armado) participó en el ataque: Heiker (o Heyker) Leobaldo Vásquez Ferrera del colectivo armado Tres Raíces proveniente del barrio 23 de Enero de Caracas. La muerte de Vásquez en el ataque fue confirmada por altos funcionarios del partido gobernante venezolano, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que incluye a Freddy Bernal, Ministro del Poder Popular de la Agricultura Urbana y Periurbana (MPPAUP) y Diosdado Cabello, vicepresidente del PSUV. Sin embargo, el Ministerio del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz (MPPRIJP) no incluyó a Vásquez como una de las víctimas en el enfrentamiento. Toda la evidencia compilada sugiere que Heiker Vásquez se desempeñó como miembro de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) bajo el nombre de Andriun Domingo Ugarte Ferrera, fallecido identificado por el MPPRIJP.
  • El gobierno venezolano y sus funcionarios han actuado como si su objetivo hubiera sido eliminar cualquier rastro de lo que sucedió ese día. La casa donde se escondían Pérez y otros seis rebeldes cuando fueron atacados, fue arrasada. Personal de seguridad del gobierno evitaron que civiles, periodistas y familiares estuvieran presentes en los entierros. Funcionarios mantienen que Pérez no quería rendirse, aunque la evidencia sugiere lo contrario. El gobierno ha construido un narrativo simplificado sobre Pérez y sus compañeros: Eran terroristas que renunciaron a sus derechos cuando atacaron al Gobierno. Para el gobierno venezolano, el caso está cerrado.

Las siguientes secciones, junto con el modelo 3D construido por Forensic Architecture, proveen la versión más completa hasta la fecha, de los sucesos de la Operación Gedeón. En cuanto lo permita la evidencia, las siguientes secciones detallanminuto a minutolas circunstancias que sacudieron el barrio Araguaney de El Junquito el 15 de enero de 2018.

Lo que demuestra esta evidencia es que las fuerzas de seguridad estatales venezolanas desplegaron un impresionante arsenal de armamento militar para poner fin a la rebelión de Pérez y, en este proceso, casi derrumbaron la casa en la cual se refugiaban él y sus acompañantes. La evidencia sugiere que Pérez y sus acompañantes son posibles víctimas de asesinatos extrajudiciales a manos de las fuerzas de seguridad del Estado venezolano, y que los acontecimientos ocurridos en las semanas posteriores a la Operación Gedeón estaban orientados a arrojar confusión sobre este hecho.

Todavía existen puntos ciegos. Aunque la evidencia recopilada y analizada demuestra que es probable que Pérez y sus compañeros hayan sido ejecutados, la falta de evidencia convincente prohíbe formular declaraciones definitivas.

Por este motivo, Bellingcat y Forensic Architecture unen fuerzas con tres organizaciones de medios venezolanosEl Pitazo, Armando.Info y Efecto Cocuyopara pedir más evidencia. The New York Times Opinion tambien esta presentando nuestra llamada en una pieza escrita por Aliaume Leroy y Giancarlo Fiorella.

Si tiene alguna información que pueda ayudarnos a construir una imagen más completa de lo que pasó con Óscar Pérez y sus compañeros en El Junquito el 15 de enero, por favor contacte eljunquito@bellingcat.com o +447835333851 por WhatsApp o Signal.

Si tiene preguntas acerca de seguridad o de cómo permanecer anónimo, use una de estas dos opciones:

  • Cree una cuenta de e-mail anónima en la plataforma Tutanota (es gratis y no requiere información de contacto) y use esta dirección para mandarnos un correo electrónico. Para proteger su identidad, acceda a Tutanota a través del navegador Tor; o
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El Ataque de El Junquito: Anatomía y Final

Una inmersión espacio-temporal en la Operación Gedeón

El teatro central de la Operación Gedeón era una casa de seguridad ubicada en las coordenadas geográficas 10.453109, -67.027973 (Google Maps, Wikimapia), en el barrio Araguaney de El Junquito, una parroquia que forma parte del Municipio Libertador en el Distrito Capital de Venezuela.

Bellingcat confirmó la posición exacta de la casa haciendo coincidir los elementos que se ven en la imagen del tweet anterior, tomada desde una colina al norte de la casa, con las características visibles en las imágenes satelitales. La siguiente imagen presenta estas similitudes.

Imagen que muestra los mismos elementos visibles en la imagen del tweet de Caraota Digital y una imagen satelital de enero de 2017. La casa de seguridad donde Pérez y su equipo buscaron refugio está rodeada de un círculo amarillo. Derechos de autor de imágenes de satélite DigitalGlobe © 2018.

El asalto a la casa de seguridad de Pérez en El Junquito comenzó entre las 4:00 y las 4:30 UTC-4 el 15 de enero, según varios medios venezolanos reportaron.

Residentes del área le comentaron a Efecto Cocuyo que efectivos de los servicios de seguridad venezolanos habían estado activos en el área desde comienzos de enero. La noche anterior a la redada, oficiales de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), irrumpieron en el apartamento de William Alberto Aguado Sequera en el bloque 5, UD-5 del vecindario de Caricuao en Caracas, ubicado en las coordenadas 10.433774, -66.960918 (Google Maps, Wikimapia). Las autoridades acusaron a Aguado Sequera de ser el propietario de la casa en El Junquito donde Pérez y sus seis compañeros se estaban escondiendo.

La línea de tiempo de la Operación Gedeón tal como se desarrolló el 15 de enero se puede dividir en los siguientes tres períodos (los hipervínculos abren la fase específica en la plataforma 3D de Arquitectura Forense de El Junquito):

Los tiempos se han redondeado a la hora o media hora, ya que no es posible determinar el preciso comienzo o finalización de cada fase.

Con el apoyo de investigación de fuente abierta de Bellingcat, Forensic Architecture construyó un modelo espacio-temporal del vecindario Araguaney en el que más de 60 piezas de evidencia se geolocalizaron y cronometraron. Esto proporciona una visión única de cómo la Operación Gedeón progreso con el tiempo. Cuando se ensamblan como tales, la evidencia de fuente abierta sugiere que Pérez y todos los miembros de su grupo fueron muertos entre las 11:15 UTC-4 y 12:00 UTC-4, al final de la segunda fase.

¿Quién inició el tiroteo?

Mientras la Operación Gedeón estaba en curso, ambas partes rápidamente se culparon mutuamente por comenzar con las hostilidades. A las 6:46 UTC-4, Pérez afirmó en un video que grabó desde la casa de seguridad y publicado en su segunda y ahora inactiva cuenta  de Instagram “equilibriogv” (archivo) : “Nos han disparado. Estamos agazapados, pero ya estamos negociando con los funcionarios”.  Pérez afirma también de que las fuerzas de seguridad abrieron fuego contra ellos.

Más de tres horas después, a las 9:53 UTC-4, Diosdado Cabello, vicepresidente del partido gobernante, el PSUV, publicó en su cuenta un tuit que indicaba que Pérez y sus compañeros hirieron a dos agentes de seguridad y que las fuerzas estatales respondieron el fuego. Cabello sugirió en su tuit que el equipo de Pérez provocó el tiroteo, no los servicios de seguridad.

La primera comunicación oficial del gobierno sobre la Operación Gedeón transmitida a las 12:49 UTC-4 del 15 de enero, que llegó a través del canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), también culpó a Pérez y sus acompañantes. Según esta comunicación, los rebeldes atacaron a los servicios de seguridad en medio de las negociaciones.

El 17 de enero, dos días después de la Operación Gedeón, Cabello volvió a acusar al equipo de Pérez de haber provocado el enfrentamiento armado. En un discurso televisivo en su programa semanal Con el Mazo Dando, Cabello alegó que un miembro del equipo de Pérez, José Alejandro Díaz Pimentel, era del área 23 de Enero de Caracas y que conocía a Heiker Vásquez, del colectivo armado Tres Raíces. En la versión de Cabello de lo que ocurrió, Vásquez se acercó a la casa de seguridad con dos vehículos después de que habían acordado que Pérez y sus acompañantes se rendirían. Según Cabello, Pimentel le disparó a Vásquez en el pecho en apenas bajó del auto, y el equipo de Pérez arrojó granadas contra los vehículos. Cabello afirmó que el equipo de Pérez nunca planeó rendirse y abrió fuego cada vez que pudo. También dijo que los rebeldes arrojaron al menos 40 granadas.

Por los videos y fotos que Bellingcat y Forensic Architecture han recopilado desde el día del ataque, es imposible confirmar quién inició el tiroteo. Sin embargo, la evidencia visual y sonora indica que tanto el equipo de Pérez como las fuerzas de seguridad del Estado usaron sus armas, el equipo de Pérez en menor medida que las fuerzas Estatales.

Lo que parecen ser casquillos de bala se pueden observar en el suelo en la siguente video grabado por Pérez en su escondite alrededor de las 9:15 UTC-4 el 15 de enero. Los huecos en la pared demuestran la intensidad del fuego que recibieron Pérez y sus compañeros desde las fuerzas de seguridad.

Armas usadas el 15 de enero

Contenido visual de Pérez y sus compañeros divulgado el día del tiroteo muestra que ellos estaban en posesión de varios AK-103, rifles, granadas y al menos una IMI Uzi 9x19mm Parabellum. En este video grabado por Pérez en su escondite entre las 4:00/4:30 UTC-4 y las 6:27 UTC-4 el 15 de enero. Se pueden observar parte de las armas pertenecientes a Pérez y sus compañeros: una AK-103 (entre 00:08-00:14), dos granadas (00:17-00:20), y una IMI Uzi 9x19mm Parabellum (00:22-00:25).

El AK-103 es el arma estándar de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). El Ministerio del Poder Popular para la Defensa (MPPD) adquirió 100.000 de esos rifles en 2005, junto con accesorios, municiones, manuales de entrenamiento y simuladores de tiro, de la empresa estatal rusa Rosoboronexport. En 2006 se llegó a un acuerdo para que Venezuela desarrolle su propia planta de producción de AK-103 / AK-104. El Ministro de la Defensa Vladimir Padrino López dijo el 3 de abril del 2018 que la planta iniciará producción a finales del 2019.

Las dos granadas que se muestran en uno de los videos parecen ser una granada de fragmentación y un dispositivo de gas lacrimógeno. La granada de gas lacrimógeno es un Artificio Pelota de Goma (APG), probablemente una APG 111, ya que presenta las mismas características que las granadas APG 111 que se ven en esta imagen, que son fabricadas por la Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares (CAVIM) y la compañía española Falken. Finalmente, el IMI Uzi 9x19mm Parabellum parece ser un equipo recurrente de las unidades de las fuerzas especiales venezolanas.

Una fotografía emitida por el gobierno después de la conclusión de la Operación Gedeón muestra las armas que supuestamente fueron incautadas durante la operación. Es probable que algunas de las armas usadas por Pérez y su equipo de rebeldes ese día fueron las que ellos robaron durante una operación en las instalaciones de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) en Laguneta de la Montaña en la parroquia de San Pedro de Los Altos en el estado Miranda el 18 de diciembre del 2018.

El arsenal usado por los aproximadamente 500 miembros de las fuerzas de seguridad durante la operación en El Junquito incluyen fusiles de asalto (AK-103 y AR-15), subfusiles (Heckler & Koch MP5), y armamentos más pesados.

Al menos cuatro granadas propulsadas por lanzacohetes (RPG) fueron disparadas por los equipos de seguridad. Estas eran 40mm OG-7V municiones de fragmentación. El RPG-7V1 parece ser el lanzacohetes más usado por los equipos de seguridad venezolanos. Lo que sigue es el video del segundo ataque con RPG impactando contra la casa donde Pérez y sus seis compañeros estaban escondidos. El video fue grabado alrededor de las 9:07 UTC-4 el 15 de enero.

Finalmente, los equipos de seguridad del Estado usaron un BTR-80A, transporte blindado de personal anfibio ruso perteneciente al Ejército venezolano durante el ataque. El vehículo entró a la urbanización Araguaney, donde la operación se llevó a cabo, aproximadamente a las 11:35 UTC-4 y llegó a su destino alrededor del escondite a las 11:45 UTC-4.  Un video grabado en el sitio sugiere que el BTR-80A abrió fuego contra la casa durante el ataque final.

Esto es el video del BTR-80A y vehículos de escolta después de entrar en la urbanización Araguaney. El video fue grabado a las 11:35 UTC-4.

Este video fue grabado alrededor del momento del ataque final en la casa. Se puede observar un impacto de RPG al principio del video (00:01-00:04). Algunos de las detonaciones que se escuchan en el video se parecen en sonido y rapidez al cañón y ametralladora del BTR-80A.

Una incursión confusa

Los videos grabados por agentes de seguridad del Estado y las comunicaciones de radio filtradas de las organizaciones de seguridad involucradas en el ataque, proporcionan una idea del funcionamiento de la Operación Gedeón desde el lado del aparato de seguridad.  

En un momento de la operación, al menos un funcionario comenzó a registrar los eventos. El video captó a un grupo de oficiales observando el ataque al refugio con preocupación, mientras otros se ríen. El video termina cuando los mismos oficiales intentan poner fin a una lluvia de balas dirigidas hacia la casa de seguridad gritando repetidamente “¡No disparen!”, la mayoría en vano.

Algunas de las comunicaciones de radio de las fuerzas de seguridad del Estado interceptadas parecen sugerir que al menos algunos de los oficiales a cargo de la operación estaban preocupados por la falta de disciplina y profesionalismo que algunos otros oficiales estaban exhibiendo. En un punto del audio interceptado abajo, se puede escuchar a un oficial furioso ordenando a otros que dejen de grabar el ataque con sus teléfonos celulares. Algunas de esas comunicaciones fueron lanzadas por un hacker venezolano conocido en Twitter como @HDPY0.

Las mismas comunicaciones interceptadas también demuestran que la falta de coordinación entre los diferentes servicios de seguridad en la escena provocó problemas logísticos. Por ejemplo, se puede escuchar a los oficiales quejándose de que hay camiones pertenecientes a uno de los servicios de seguridad en la escena atravesados por el camino. Los oficiales se quejan de que los conductores parecen haber abandonado los vehículos sin tener en cuenta el flujo de tráfico, y hay cierta confusión sobre quiénes son los conductores y adónde fueron. Gran parte del resto del audio está compuesto por gritos confusos que ordenan a los oficiales cesar el fuego, lo que sugiere una falta generalizada de disciplina y coordinación por parte de las fuerzas militares y policiales involucradas.

Finalmente, una granada propulsada por lanzacohete (RPG) disparada por los equipos de seguridad no le dio al blanco, y casi impacta contra otro grupo de funcionarios.

Asesinatos extrajudiciales

Cuando se disparó la última bala en El Junquito la mañana del 15 de enero de 2018, Pérez y sus seis compañeros yacían muertos. La evidencia de fuente abierta sugiere que Pérez y todos los miembros de su grupo murieron entre las 11:15 UTC-4 y 12:00 UTC-4.

La siguiente imagen muestra Pérez muerto. Se puede observar en su frente lo que parece ser un impacto de bala. Las piernas de otro cuerpo están a su lado. Esta foto fue capturada entre las 12:00 UTC-4 y las 18:25 UTC-4.

La casa en la que se habían refugiado casi había quedado reducida a escombros, y apenas habían resistido un ataque furioso a lo largo de la mañana, que incluía granadas propulsadas por lanzacohetes y otras armas pesadas.

Mientras que los minutos antes de la muerte de Pérez y sus acompañantes siguen siendo un misterio, los certificados de defunción oficiales de los siete individuos revelan un patrón inquietante: todos menos uno habían muerto por disparos a la cabeza.

Los certificados de defunción de Pérez, izquierda, y Abraham Agostini, derecha. En ambos figuran como las causas de la muerte: “herida traumática en el cerebro debido a arma disparada a la cabeza”.

Alberto Rodríguez, periodista venezolano, dio la noticia de que el certificado de defunción de José Alejandro Pimentel también mencionaba como “causa de muerte la lesión cerebral traumática debida a un arma disparada a la cabeza”.

El certificado de defunción de Lisbeth Andreina Ramirez Mantilla menciona su siguiente causa de muerte: “… fractura craneal por una bala [herida] en la cabeza”.

Según una periodista llamada Yanitza León, la causa de la muerte de Daniel Soto Torres fue una herida de bala en el cuello.

El propio relato de Pérez de cómo se desarrolló la mañana da crédito a la teoría de que él y sus compañeros fueron víctimas de un asesinato extrajudicial. En sus primeros videos del 15 de enero, Pérez aparece tranquilo y relajado. Explica que está negociando con las autoridades y espera que la prensa llegue en breve. Cuando negocia con las autoridades, Pérez es cordial. Estos primeros videos parecen mostrar a un hombre que confía en que se avecina una resolución pacífica.

Los videos posteriores de Pérez pintan una imagen diferente. En uno, Pérez ensangrentado le dice frenéticamente a la cámara que las autoridades les están disparando a pesar de sus intentos de rendirse, mientras que en otro, Pérez, preocupado, dice que las autoridades les acaban de decir que los van a matar.

Además, las llamadas a rendirse de Pérez y sus compañeros fueron escuchadas por los efectivos de seguridad, de acuerdo con audio de comunicaciones entre las fuerzas de seguridad que participaron en el ataque grabado entre las 11:15 UTC-4 y las 11:32 UTC-4. En una sección del audio filtrado obtenido por Univison, un funcionario dice: “Hay una negociación con Alfa 6. Hay una negociación con Alfa 6. Nadie dispare. Alfa 6, se están entregando a Alfa 6”. Alfa 6 es el mayor Rafael Enrique Bastardo Mendoza. Como líder de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), el era uno de los individuos que encabezó la Operación Gedeón. El gobierno mantiene que Pérez no quería rendirse.

La evidencia reunida hace que sea imposible afirmar de manera concluyente que Pérez y sus acompañantes fueron víctimas de asesinatos extrajudiciales por parte de las fuerzas del gobierno venezolano. Sin embargo, sugiere que es una gran posibilidad. En una nación acosada por la violencia policial, Pérez y sus compañeros no serían los primeros ni los últimos venezolanos en morir a manos de las autoridades estatales en estas circunstancias. La abierta disposición de Pérez a rendirse, su certificado de defunción y los de sus compañeros, junto con la amenaza que representaba para el gobierno de Maduro, plantea una importante serie de preguntas con respecto a la conducta de las fuerzas de seguridad del Estado en la Operación Gedeón.

En los días posteriores a la Operación Gedeón, la casa de seguridad fue arrasada por el gobierno, borrando todos los rastros del ataque del 15 de enero.

 

Los rebeldes: ¿Quiénes eran Óscar Pérez y sus acompañantes?

Había siete individuos en la casa de seguridad ubicada en El Junquito cuando fue asaltado por las fuerzas de seguridad venezolanas: Óscar Alberto Pérez; José Alejandro Díaz Pimentel; Daniel Enrique Soto Torres; Abraham Israel Agostini Agostini; los hermanos Abraham y Jairo Lugo Ramos; y Lisbeth Andreina Ramírez Mantilla.

Un tuit publicado el 15 de febrero de 2018, exactamente un mes después de la Operación Gedeón, sugiere que Pérez y su equipo estuvieron en el escondite desde al menos, a finales de diciembre de 2017. El tuit contiene una selfie grupal tomada por Soto cerca de la cocina de la casa de seguridad. El texto que acompaña la imagen indica que la imagen representa la “última cena de Navidad (pan, queso y jugo de melón) de nuestros guerreros”.

Selfie del tuit publicado el 15 de febrero y realizada dentro del escondite, presuntamente en Nochebuena. Las personas identificables son: Soto (tomando la fotografía), Pimentel (al extremo izquierdo, con un gorro) y Pérez (a la derecha del hombre vestido con un suéter o chaqueta blanca y una gorra).

Óscar Alberto Pérez

Asesinado a los 37 años, Óscar Alberto Pérez capturó la atención nacional el 27 de junio de 2017, cuando robó un helicóptero Messerschmitt-Bölkow-Blohm (MBB) Bo 105CBS que pertenecía a su antigua unidad policial, al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), el cuerpo de policía forense de Venezuela. El CICPC-2 azul es uno de los dos helicópteros MBB Bo 105CBS de la organización. Este fue entregado al CICPC el 31 de enero de 2014.

Según el periódico El País, Pérez voló ese helicóptero antes de las 18:00 UTC-4, primero sobre las oficinas del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz (MPPRIJP) (Google Maps, Wikimapia) y luego sobre el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ ; Google Maps, Wikimapia) edificio ubicado en Caracas. El gobierno venezolano dice que Pérez disparó y expulsó artefactos explosivos sobre los edificios. A continuación, los dos videos muestran el incidente, sin heridos o muertos.

Este compuesto de cuatro videos expone el ataque del helicóptero del 27 de junio en el edificio TSJ. El tercer video (00: 34-1: 18) muestra el asalto en sí. Mientras el helicóptero circula sobre el edificio del TSJ, se puede escuchar una explosión (1: 01-1: 04) y múltiples disparos (00:37, 00: 54-00: 55 y 1: 13-1: 18).

En el video anterior, el helicóptero azul CICPC-2 despega desde la azotea de un edificio ubicado en las coordenadas 10.433872, -66.868965. Este edificio pertenece a un bloque de apartamentos conocido como las residencias Ríos de Venezuela, que se ubica en el área de La Trinidad en Caracas. El Pais informa que Pérez aterrizó el MBB BO 105CBS en esta área, a 10 kilómetros al sureste del edificio TSJ, a las 18:15 UTC-4 durante unos 15 minutos antes de despegar nuevamente.

Se puede ver una pancarta en el lado lateral del helicóptero en el segundo 00:21 del video. Se puede leer la frase “350 LIBERTAD”, colgada del helicóptero mientras este zigzagueaba por los cielos de la capital. El siguiente tuit da una mejor vista de la pancarta, el helicóptero y Pérez. También demuestra que Pérez no estaba solo en el nave.

“350 LIBERTAD”  se refiere al artículo 350 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que describe el derecho de los ciudadanos venezolanos de rebelarse contra los gobiernos tiránicos.

Antes de lanzar su rebelión, Pérez había disfrutado de una carrera exitosa que abarcaba más de 15 años con el CICPC. Allí, se convirtió en piloto de helicóptero e instructor  K9. Alcanzando el rango de inspector, Pérez fue el jefe de operaciones de una división elite aérea del CICPC, la Brigada de Acciones Especiales (BAE). Fue en el CICPC que Pérez desarrolló los conocimientos técnicos para llevar a cabo su misión de helicóptero el 27 de junio y su campaña contra el gobierno de Maduro, de varios meses de duración.

En algunas partes de este video, Pérez es visto realizando varios simulacros de entrenamiento a bordo del helicóptero CICPC-2 MBB Bo 105CBS azul. Hay que tener en cuenta que este es el helicóptero que robó del CICPC para llevar a cabo su ataque del 27 de junio en el edificio venezolano TSJ.

Más allá de su trabajo como miembro del aparato de seguridad venezolano, Pérez protagonizó y coprodujo en el 2015 la película independiente Muerte Suspendida, un drama policial inspirado en el secuestro y rescate del empresario portugués Joao Dos Santos Correia, que sucedió dos años antes. Pérez también tuvo una presencia prolífica en las redes sociales, que incluye una cuenta personal de Instagram donde muestra todos los aspectos de su vida. Este perfil, con nombre de usuario “oscarperezgv” (archivo), fue eliminado de Instagram después del ataque del helicóptero del 27 de junio en el edificio TSJ en Caracas. En esta cuenta de Instagram se publicó el primer llamado público a la rebelión de Pérez mientras su helicóptero sobrevolaba Caracas. Rodeado por cuatro hombres armados, en el video se puede ver a Pérez vestido en su uniforme del CICPC con la insignia de su unidad BAE.

Pérez y sus cómplices lograron escapar de las autoridades tras atacar los edificios del TSJ y del Ministerio del Interior. Aterrizaron cerca de la ciudad de Osma (Google Maps, Wikimapia) en el estado Vargas, en una zona montañosa a 45 kilómetros al noreste de Caracas. Allí, se mantuvieron en la clandestinidad desde la cual Pérez aprovechó para denunciar al gobierno de Maduro durante los siguientes siete meses.

Tareck El Aissami, vicepresidente de Venezuela desde enero de 2017, publicó dos tuits el 28 de junio de 2017, a las 16:59 UTC-4 y 17:03 UTC-4, cada uno con la misma imagen del  helicóptero azul, CICPC-2 MBB Bo 105CBS cerca de la ciudad de Osma, municipio de Vargas, donde fue encontrado por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

Después de esconderse durante dos semanas, Pérez resurgió públicamente en una manifestación contra el gobierno llamada La Marcha por los Caídos en Caracas el 13 de julio de 2017. Rodeado por cámaras de medios de comunicación locales y manifestantes sorprendidos, Pérez dio un ardiente discurso en el que dijo que era hora de que cayera el “narcogobierno” del presidente Maduro y convocó a una huelga general.

 

Este es el mensaje de Pérez, con fecha del 4 de julio de 2017, antes de su aparición pública. Se refiere a Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, y Diosdado Cabello, vicepresidente del partido gobernante PSUV, como asesinos. Él le pide nuevamente a la gente que salga a la calle a protestar. Afirma la legitimidad de sus acciones en los artículos 333 [el derecho de cualquier ciudadano de traer de vuelta la Constitución si deja de aplicarse] y 350 [discutido anteriormente] de la Constitución venezolana.

Aunque su llamado a un levantamiento general fue desatendido, Pérez rápidamente comenzó a ganar seguidores enfadados por el gobierno autocrático de Maduro, al tiempo que percibían que la oposición no contaba con el músculo para enfrentar al régimen.

Pérez mantuvo un perfil bajo durante gran parte del resto de 2017 y solo salió ocasionalmente a la superficie en videos grabados desde escondites. Los videos generalmente mostraban a Pérez convocando una insurrección contra el gobierno y el pedido de que las fuerzas de seguridad del país ayudaran a remover al presidente Maduro del poder. En los videos, Pérez solía apelar a ideas como la libertad de expresión, y expresaba el deseo de que Venezuela retomará su rumbo democrático y lograra la estabilidad económico y social. Aunque algunos de los vídeos mostraban solamente a Pérez, otros incluían miembros de su grupo rebelde, que ahora tenía un nombre: el Movimiento Equilibrio Nacional (MEN).

Este es un  ejemplo del tipo de video que Pérez grabó desde el interior de su refugio después de su última aparición pública el 13 de julio de 2017. Con la participación de Pérez y José Alejandro Díaz Pimentel, este video fue publicado el 22 de noviembre de 2017.

El 18 de diciembre de 2017, Pérez lideró un pequeño grupo de rebeldes, para lo que se convertiría en el segundo gran ataque en contra del gobierno de Maduro desde el 27 de junio. Durante la noche, un grupo de aproximadamente 15-20 hombres encabezados por Pérez irrumpieron en el cuartel de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) en la Laguneta de La Montaña de la parroquia de San Pedro de Los Altos ubicada en el estado Miranda.

Pérez denominó el asalto al cuartel de la GNB “Operación Génesis”. Encubiertos vistiendo una mezcla de uniformes oficiales con la insignia del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), Pérez y su equipo sometieron a unos soñolientos soldados y robaron rifles AK-103, pistolas de 9 mm y docenas de cartuchos de munición para ambas armas. Pérez grabó la redada y la publicó rápidamente en las redes sociales, incluyendo segmentos en los que él y sus compañeros sermoneaban acerca del deber cívico y la ética a soldados confundidos. Nadie resultó herido en el ataque, por lo que Pérez agradeció a “Dios y a Jesucristo”.

Un video de la “Operación Génesis” grabado por Pérez dentro del cuartel GNB. Pérez, Pimentel y otros seis miembros de su equipo son visibles en el video. Al menos 14 GNB se representan en él. El video se hizo público el día del ataque: 18 de diciembre de 2017.

El otro video de la “Operación Génesis” grabado afuera del cuartel de la GNB. Pérez, sus miembros han etiquetado el número “350” en el cuartel y un auto GNB. Es en referencia al artículo 350 de la Constitución venezolana. Su importancia es discutido más arriba.

La última imagen en la cual Pérez se encuentra vivo fue un video que filmó desde la casa de seguridad el 15 de enero a alrededor de las 9:59 GMT-4. Sus últimas palabras en el video fueron “¡Nos vamos a entregar! ¡No sigan disparando!”

Lisbeth Andreina Ramírez Mantilla

La familia de Lisbeth Ramírez descubrió que ella estaba con Óscar Pérez y su grupo en El Junquito luego de ser identificada como una de las víctimas mortales en la Operación Gedeón en los informes de los medios.

Con 29 años, Ramírez era la menor de cinco hermanos y vivía con sus padres en San Cristóbal, en el estado Táchira, ubicado en el suroeste del país. Hija de ciudadanos colombianos, Ramírez esperaba trasladarse a Colombia en busca de una vida mejor, pero según su hermana, no pudo completar todos los trámites necesarios para emigrar al país vecino.

Tras haberse graduado como enfermera, al momento de su muerte, Ramírez estaba inscrita en un programa de odontología en una universidad en Maracaibo, en el estado Zulia. Había viajado a Táchira una última vez para celebrar las vacaciones de Navidad con su familia en diciembre de 2017, antes de irse del estado en autobús el 9 de enero. Su familia pensaba que Ramírez regresaba a Maracaibo para reanudar sus estudios, cuando el hecho es que partía en dirección a El Junquito.

Una imagen de Ramírez con fecha del 7 de agosto de 2010, tomada en el momento de la graduación de la escuela secundaria.

Ramírez era la única mujer en el grupo de Pérez. Su familia afirma que ella no era miembro del movimiento rebelde de Pérez. La familia de Ramírez dice que lo que la llevó al escondite ese día fue su compañero, Jairo Lugo Ramos, con quien había tenido una relación durante los últimos doce años.

Durante el ataque, Pérez le rogó a las autoridades que ejercierán moderación en su ataque, afirmando que había civiles y niños en el hogar. Es posible que estuviera refiriéndose a Ramírez, ya que de acuerdo a reportes preliminares, Lisbeth estaba embarazada. En los días después de su muerte, la familia de Lisbeth desmintió estos reportes.

La única vez que se puede ver a Ramírez, es en un video filmado el 15 de enero por Pérez, en el escondite en algún momento entre las 8:27 UTC-4 y las 09:02 UTC-4. El video no fue publicado en la cuenta de Instagram de Pérez, sino una semana después del suceso por Anonymous Venezuela. Ramírez aparece en cámara entre los segundos 00:28 y 00:34.

Jairo Lugo Ramos

Uno de los dos hermanos asesinados en el tiroteo, Jairo, llegó a El Junquito desde el barrio Lago Azul de Maracaibo, estado Zulia. Antes de unirse a los rebeldes de Pérez, Jairo había alcanzado el rango de Sargento Segundo en la GNB. Eventualmente, Jairo se retiró de la GNB, dedicando los últimos meses de su vida a vender agua potable en la calle.

En 2006, cuando Lugo Ramos se desempeñaba como miembro del GNB, viajó a San Cristóbal, Táchira para realizar un curso en la sede regional del CICPC. Allí conoció a Lisbeth Andreina Ramírez Mantilla, quien trabajaba en una tienda de teléfonos celulares frente al edificio CICPC.

En una conferencia de prensa televisada el 16 de enero de 2018, el Ministro del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Néstor Reverol, afirmó que Jairo, junto con su hermano, participó en una redada en la base militar de Fuerte Paramacay en el estado Carabobo el 6 de agosto de 2017. Jairo tenía 30 años cuando fue asesinado.

Abraham Lugo Ramos

Al igual que su hermano, Jairo Lugo Ramos, Abraham ocupó el puesto de Sargento Segundo en la GNB. En 2010, Abraham fue acusado de intento de asesinato en Los Teques, estado de Miranda, y pasó un tiempo en la prisión militar de Ramo Verde.

No está claro si el caso de Abraham llegó alguna vez a la etapa del juicio.

José Alejandro Díaz Pimentel

La mano derecha de Pérez, José Alejandro Díaz Pimentel apareció predominantemente en muchos de los videos que lanzó en los meses previos al tiroteo de El Junquito. Nacido en Caracas, Pimentel pasó los últimos años de su vida viviendo en el municipio de Arismendi, en la isla de Margarita, en el estado Nueva Esparta.

Una captura de pantalla de José Alejandro Pimentel hablando en el video grabado el 15 de enero de 2018. En el video, Pimentel dice que está “entregando su vida” por una “Venezuela mejor”, y llama a que los venezolanos marchen hacia el Palacio Presidencial de Miraflores en Caracas para ayudar a derrocar al gobierno del presidente Maduro. Puedes encontrar el video aqui.

Pimentel sirvió junto con Pérez en el CICPC. En 2009, fue detenido por tentativa de robo y homicidio en Nueva Esparta. Si bien Pimentel cumplió condena en prisión, no se sabe por cuánto tiempo estuvo tras las rejas, ni si estuvo detenido en prisión preventiva o como parte de una sentencia.

Su esposa, Dayana Santana Díaz, fue arrestada y detenida en prisión en julio del año pasado por agentes del SEBIN por presuntamente haber participado en las protestas antigubernamentales que se estaban llevando a cabo en todo el país en ese momento.

Pimentel tuvo dos hijos, y tenía 37 años en el momento de su muerte.

Daniel Enrique Soto Torres

Recientemente graduado de un programa de comunicación social en la Universidad Rafael Belloso Chacín en Maracaibo del estado Zulia, los familiares de Soto fueron tomados por sorpresa cuando se enteraron que había sido asesinado en El Junquito. Según ellos, Soto tenía planes de emigrar de Venezuela en un futuro cercano. Antes de unirse al equipo de Pérez en El Junquito, Soto le contó a su familia que iba a salir del país con algunos amigos.

La familia de Soto lo vio por última vez con vida la semana anterior a Operación Gedeón. Tenía 30 años.

Abraham Israel Agostini Agostini

Además de haber servido en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), Abraham Israel Agostini Agostini también había trabajado como oficial de la Policía del estado Aragua.

El medio digital El Estímulo informó que, como en el caso de Abraham Lugo Ramos, Agostini había estado trabajando en la economía informal, probablemente como vendedor ambulante, en el momento en que se unió a los rebeldes de Pérez. Un amigo también le contó al medio que vio a Agostini vivo la semana anterior al tiroteo en El Junquito, y que estaba viviendo en Caracas en ese momento.

En el momento de su muerte, Agostini tenía 33 años. Estaba casado y tenía cuatro hijos, quienes ya habían abandonado Venezuela.

 

Fuerzas Estatales y Paramilitares

La Operación Gedeón involucró a 500 agentes policiales, de inteligencia y militares de varias organizaciones de seguridad del Estado venezolano: desde cuerpos de policía civil hasta unidades élite de militares e inteligencia. El gran número de cuerpos activos, desde la policía nacional hasta la contrainteligencia militar y los grupos paramilitares progubernamentales, todo evidencia del poderoso aparato de seguridad del estado venezolano. Durante la mañana del 15 de enero, estas organizaciones trabajarían en conjunto, a menudo en circunstancias caóticas, para llevar a cabo un final dramático a la historia de Óscar Pérez y su banda de rebeldes.

Basado en la evidencia audiovisual recopilada para esta investigación, las siguientes organizaciones participaron en el allanamiento del escondite de El Junquito:

La Policía Nacional Bolivariana (PNB)

La PNB se puede observar con frecuencia en operaciones para controlar manifestaciones. La PNB fue creada en 2009 como la primera fuerza policial nacional de Venezuela. Opera bajo el mando del MPPRIJP, ​​el Ministerio del Interior.

Las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) tomaron un papel prominente en el tiroteo de El Junquito el 15 de enero. La FAES es una unidad de élite que tiene la tarea de llevar a cabo operaciones semejantes a las que realiza las fuerzas estadunidenses SWAT. Durante gran parte del 2017, la FAES comenzó a hacerse conocida debido a su papel central en la Operación Liberación del Pueblo (OLP), una iniciativa de seguridad que causó tiroteos en algunos de los barrios más pobres del país. Lanzada en el verano de 2015, la OLP obtuvo rápidamente una sangrienta reputación tras extensas denuncias de que los oficiales de FAES participaban en ejecuciones extrajudiciales y la tortura de algunos de los pueblos más marginados de Venezuela. Entre mayo y noviembre de 2017, los agentes de la FAES mataron a 124 personas en Caracas durante operaciones de seguridad.

Motocicletas con operativos de la FAES avanzando hacia la zona operativa en El Junquito. Este video se filmó en la ubicación 10.453056, -66.990306 alrededor de las 11:38 UTC-4 del 15 de enero.

El hombre que encabezó la FAES desde la superficie en la Operación Gedeón fue el mayor de la GNB, Rafael Enrique Bastardo Mendoza. Como muestra el documento a continuación, el mayor Bastardo fue nombrado director de la FAES el 2 de mayo de 2017.

Documento oficial que designa al mayor de la GNB, Rafael Enrique Bastardo Mendoza, para el cargo de jefe de la FAES. El documento data al 2 de mayo de 2017 y en este figura la firma de Carlos Alfredo Pérez Ampueda, Director Nacional del PNB y General de Brigada en la GNB. Fuente original del documento.

El mayor Bastardo es el jefe oficial que negoció con Pérez y sus compañeros en las primeras horas de Operación Gedeón. La voz que responde a Pérez y Daniel Enrique Soto Torres en los dos siguientes videos pertenece al mayor Bastardo. En las comunicaciones radiales del día del tiroteo, provenientes de las fuerzas de seguridad del Estado, filtradas al noticiero Univision, el mayor Bastardo es identificado por otros participantes como Alfa 6. Según las declaraciones de las fuentes policiales ante el noticiero,  el código Alfa es utilizado por el PNB. Alfa 1 es supuestamente el jefe del PNB, Carlos Alfredo Pérez Ampueda. Esto deja en claro la importancia del puesto que ocupa el mayor Bastardo en el PNB.

Este es el video del primer contacto entre Pérez y el mayor Bastardo el 15 de enero. Fue grabado por Pérez entre las 7:44 UTC-4 y las 08:26 UTC-4.

Un video de una ronda de negociaciones entre Pérez y Daniel Enrique Soto Torres, y el mayor Bastardo y sus hombres, por otro lado. Fue grabado por Pérez entre las 7:44 UTC-4 y las 08:26 UTC-4, después del video anterior, el 15 de enero.

De acuerdo con el medio Punto de Corte, en el pasado el mayor Bastardo fue miembro del Grupo de Acciones de Comando (GAC) de la GNB y Director de Operaciones y Acciones Tácticas del PNB bajo el mando del General Juan Francisco Romero Figueroa.

Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC)

Aunque se observa en la grabación de dos videos su participación,  la antigua unidad policial de Pérez no parece haber desempeñado un papel importante en la Operación Gedeón. Llegó al sitio del tiroteo después de la muerte de Pérez.

El siguiente es un video de un camión CICPC conduciendo hacia el área de operación donde se encontraba la casa de seguridad. Fue grabado alrededor de las 12:12 GMT-4 del 15 de enero de 2018.

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB)

Tres elementos de la FANB participaron en el allanamiento de la casa utilizada como escondite: el Ejército Nacional de Venezuela (ENV), la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM).

La GNB tiene la tarea de mantener el orden público en Venezuela y normalmente se despliega para reprimir las protestas y otros disturbios civiles. Cuenta con un arsenal de armas y equipos militares. Los vehículos blindados para transportar tropas y armamento pesado -inclusive el RPG- que participaron en la Operación Gedeón pertenecían a la GNB o al Ejército Nacional de la República Bolivariana de Venezuela.

La GNB está compuesto por varias entidades. Una de estas es la Guardia del Pueblo (GP). Creada en 2013, la GP tiende acompañar los rangos de los oficiales de GNB durante las operaciones para controlar manifestaciones. Otra unidad manifiesta en Operación Gedeón es el Comando Nacional de Antiextorsión y Secuestro (CONAS) . Creado en 2013, el CONAS es, como su nombre lo indica, el comando encargado  de investigar y resolver casos de secuestro y extorsión. No es inusual que los oficiales de CONAS participen en operaciones que son ajenas a su naturaleza, y que a menudo se desplieguen de forma semejante a la unidad de seguridad élite estadounidense, SWAT. Otra rama de la GNB es el GAC, a la cual perteneció en el pasado el mayor Bastardo

La DGCIM es el servicio de contrainteligencia militar de Venezuela y su tarea es salvaguardar la seguridad nacional previniendo, detectando y tomando medidas contra

los intentos de espionaje de entidades extranjeras. Las operaciones públicas de la DGCIM generalmente implican el arresto de oficiales y oficiales militares sospechados de trabajar en contra de los intereses del gobierno venezolano. Dado su mandato, la DGCIM es una de las organizaciones más oscuras en el aparato de seguridad venezolano, sin embargo, participa en una amplia gama de actividades policiales, como la detención de personas sospechadas de cometer delitos financieros.

El Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN)

Desde sus inicios en 2010, el SEBIN se ha convertido en una de las instituciones más temidas de Venezuela. Como servicio de seguridad interna del país, el rol del SEBIN es neutralizar las amenazas contra el gobierno venezolano. En la práctica, esto incluye arrestar manifestantes antigubernamentales y disidentes políticos. La sede del SEBIN en Caracas es coloquialmente conocida como La Tumba dada su ubicación subterránea y las torturas que sus reclusos sufren a manos de sus captores. El SEBIN ha sido señalado como un miembro particularmente brutal del arsenal de represión del gobierno de Maduro, y ha sido acusado por organizaciones de derechos humanos como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y Human Rights Watch (Observatorio de Derechos Humanos) de torturar a detenidos.

Grupo armado progubernamental (Colectivo Armado)

Existe evidencia que sugiere que las autoridades estatales oficiales no fueron las únicas que participaron en el allanamiento de la casa de seguridad. En un mensaje de audio filtrado a los medios ese mismo día, un alto funcionario del PSUV llamado Freddy Bernal, también Ministro del Poder Popular de la Agricultura Urbana y Periurbana, anunció la muerte de un “patriota” en el ataque, refiriéndose a Heiker Vásquez, el presunto líder del colectivo armado Tres Raíces que operaba en el barrio 23 de Enero de la zona de Caracas. A continuación es la declaración de Freddy Bernal sobre Heiker el 15 de enero de 2018. La primera notificación sobre la existencia de esta grabación de audio apareció en Twitter a las 12:40 UTC-4 ese mismo día.

Además de ser el jefe de un colectivo armado, Vásquez también era miembro del PNB, bajo el nombre de Andriun Domingo Ugarte Ferrera. La muerte de Vásquez en la operación fue confirmada por Diosdado Cabello, vicepresidente del partido gobernante PSUV, quien en un discurso televisado dos días después de la redada dijo que la presencia de Vásquez en el lugar de los acontecimientos había sido solicitada por los rebeldes, y que fue asesinado al comienzo de la operación. El día después del ataque, el Ministro del Interior, Néstor Reverol, anunció que dos oficiales de policía habían sido asesinados en la operación, y Andriun Ugarte era uno de ellos. Reverol no mencionó a Vásquez en su declaración oficial.

Diosdado Cabello habla en su programa de televisión sobre cómo Pérez y los rebeldes pidieron la presencia de Vásquez para rendirse, y cómo fue traicionado por ellos. La conferencia de Cabello fue transmitida el 17 de enero de 2018..

El entierro de Vásquez el 17 de enero de 2017, contó con la presencia tanto de miembros uniformados de la PNB como de civiles fuertemente armados. Al bajar su ataúd a su parcela en el Cementerio del Este de Caracas, estallaron tiroteos en el barrio 23 de Enero como muestra de duelo por la pérdida del líder de Tres Raíces.

Esta es una supuesta sección del funeral de Vásquez. Miembros de varias unidades del PNB, tales como el FAES y la Unidad de Operaciones Tácticas Especiales (UOTE), rodean lo que parece ser el ataúd de Vásquez y cantan.  

Este video captura los sonidos de disparos en memoria de Vázquez.

En los últimos años, se le adjudica a los colectivos armados una reputación mortal al actuar como las tropas de choque del gobierno de Maduro y jugar un papel importante ayudando a las fuerzas de seguridad estatales a reprimir las manifestaciones antigubernamentales de 2014 y 2017. Solo el año pasado, los colectivos armados fueron responsables de varios asesinatos de manifestantes de alto perfil, como los de Paola Ramírez y Carlos José Moreno.

En un informe publicado el 30 de octubre de 2017, Amnistía Internacional informó que los colectivos armados “son tolerados o respaldados por las autoridades” ya que intimidan y en ocasiones atacan a los manifestantes y otros disidentes del gobierno. Si bien la participación de Vásquez en la redada a El Junquito no es en sí evidencia de que los colectivos armados desempeñaron un papel formal en la operación, resalta la borrosa frontera entre las fuerzas de seguridad estatales oficiales y los simpatizantes del gobierno armado en las actividades policiales en Venezuela.

“Óscar Pérez Vive”

Si bien El Junquito fue el epicentro de la Operación Gedeón, las fuerzas de seguridad venezolanas también arrestaron a seis personas relacionadas con el caso en otras partes del país.

Las declaraciones oficiales más relevantes sobre el caso provienen de una conferencia de prensa de MPPRIJP el 16 de enero, y de comentarios emitidos por el vicepresidente del PSUV Diosdado Cabello durante su programa de televisión semanal el 17 de enero. El gobierno es monolítico en su versión de los hechos: Pérez y su los rebeldes eran terroristas violentos empeñados en derrocar al gobierno del presidente Maduro, y fueron asesinados en un enfrentamiento que iniciaron con las fuerzas de seguridad.

Al demoler la casa de seguridad en la cual Óscar Pérez y sus compañeros fueron asesinados pocos días después del asalto y enterrando los cuerpos de los fallecidos, la evidencia física de la redada no se ha podido borrar. En un país que sufre un colapso social, económico y político sin precedentes, la historia del último enfrentamiento de Óscar Pérez ha decaído en la agenda mediática. Con una versión definitiva del evento ya establecida, es improbable que el gobierno venezolano revise el tema.

Óscar Pérez fue sepultado seis días después de su asesinato en una parcela alejada del Cementerio del Este de Caracas. Las autoridades permitieron que solo dos familiares presenciaran la ceremonia. Los soldados de la GNB impidieron el acceso de un grupo de familiares las instalaciones, permaneciendo a las puertas del cementerio durante el entierro de Pérez.

El entierro de Pérez se produjo al final de una semana tumultuosa, llena de rumores y teorías de conspiración que alimentó una confusa reputación durante sus últimos siete meses de vida, impulsados en parte porque el gobierno se negó a brindar detalles acerca de su muerte. Lo que reveló el lugar donde se enterraron los restos de Pérez y de sus seis compañeros fue la eminente presencia policial en la morgue de Bello Monte, Caracas a partir del 16 de enero. Dos días después de su muerte, las autoridades aún no habían permitido el acceso de sus familiares a la morgue para identificar el cuerpo y hacer arreglos funerarios.

La teoría de que Pérez había sido ejecutado se reforzó tras la filtración de un certificado de defunción el 19 de enero que mostraba que la muerte de Pérez había sido provocada por una bala en la cabeza. Durante esa misma semana, aparecieron rumores difundidos por las redes sociales que las autoridades gubernamentales intentarían cremar el cuerpo de Pérez contra los deseos de sus familiares a fin de destruir las pruebas de la ejecución. Las crecientes multitudes de seguidores fuera de la morgue, inicialmente reunidos para mostrar su apoyo a Pérez y su causa, estaban para el 21 de enero empeñados en detener la supuesta cremación.

Tras  el entierro del difunto, las autoridades comenzaron a permitir el ingreso de los afligidos que esperaban en la puerta del cementerio y el comienzo de la laboriosa caminata por un sinuoso sendero para presentar sus últimos respetos al hombre que había sido el centro de atención nacional durante la última semana. Allí, en una parcela escasamente poblada en lo alto de una colina al lado de un par de torres de telecomunicaciones, se encontraron con una simple piedra blanca que leía “OSCAR PEREZ” pintado en letras negras, marcaban la ubicación de su tumba. Uno de los hombres que viajó al entierro era un sacerdote, esa media mañana llevó a cabo una misa en la tumba de Pérez para la tremenda multitud que se había congregado en su tumba.

La cuenta de tuiter vinculada a Pérez cayó en silencio a la media mañana el 15 de enero, alrededor de la misma hora en la que se cree que Pérez y sus compañeros cayeron abatidos.

El 16 de enero, aparecieron en la cuenta de Twitter una ráfaga de mensajes para contrarrestar la versión del gobierno de los eventos en el refugio en El Junquito el día anterior. La incertidumbre sobre lo que sucedería con la cuenta no duró demasiado, ya que quedó claro que un sobreviviente de la red de Pérez después del ataque en El Junquito estaba manejando la cuenta. La cuenta sigue tuiteando mensajes esporádicamente desde el 16 de enero, convocando a que los venezolanos se unan y luchen para derrocar el gobierno de Maduro, llevando a cabo el mensaje de Pérez.

Jose Alejandro Diaz Pimentel también fue enterrado en el Cementerio del Este de Caracas. Su entierro tuvo lugar un día antes que el de Pérez, el 20 de enero. En este video, los afligidos cantan el himno nacional. Sus hijos se arrodillan ante su tumba

Mientras que la página de Twitter de MEN continúa mostrando actividad, la organización no ha realizado ninguna operación antigubernamental desde la muerte de su líder. De acuerdo con la evidencia grabada en videos -incluyendo la incursión de los cuarteles de GNB el 18 de diciembre- es improbable que Pérez se haya refugiado en su escondite con un grupo de más de una docena de combatientes. Todavía no queda claro la extensión de la red de Pérez en el momento de su muerte o la cantidad de miembros que forman parte de la misma actualmente.

A primera hora de la tarde del 21 de enero, apenas seis horas después el entierro de Pérez, un joven con el atuendo típico del manifestante antigubernamental se acercó a su tumba y pronunció un apasionado discurso. Abrumado por la emoción, el joven gritó a través de su máscara,

Desde su muerte, varias vigilias se han realizado para Pérez y sus compañeros no solo en Venezuela, sino también en Miami y Nueva York. Atormentado por los temores de que su mensaje cayera en los oídos de un pueblo escéptico y cínico, uno de los últimos tuits de Pérez afirmaba que su rebelión había sido genuina.

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